Lo que "La Oficina" no te dijo sobre el trabajo hoy:oficinas híbridas, sueldos que no alcanzan y generaciones cruzadas
- Kaya González
- 13 abr
- 7 min de lectura
Actualizado: 14 abr

Si iniciaste tu carrera laboral en una oficina donde el éxito se medía por “quién se iba más tarde”, sabes que a la fecha, ha habido notorios cambios en espacios laborales. Pero seamos claras: el verdadero giro no es el home office, ni usar Slack en lugar de gritarnos en pasillos, ni las oficinas con sillones inspirados en Pinterest.
El cambio de fondo es que hoy conviven generaciones que no solo trabajan distinto… sino que entienden el trabajo desde realidades económicas y culturales, completamente opuestas.
Y eso — incluso más que la tecnología— es lo que está tensando todo.
No es solo edad: es contexto económico y social
Hablemos de algo que pocas veces se quiere poner sobre la mesa, las diferencias:
La Generación X, los primeros en adaptar sus actividades con la llegada de la tecnología a las oficinas y acostumbrados a soportar al jefe gritón. Crecieron con una promesa de estabilidad: trabajo fijo = casa, coche, familia.
“No importa si llegué a las 6 am y me fui a las 9 pm, el trabajo se hizo y siempre fui a la oficina”.
Los Millennials entramos al mercado justo cuando esa promesa empezó a romperse (crisis, outsourcing, sueldos estancados). Ahora queremos propósito, flexibilidad y salud mental. Fuimos los pioneros del home office forzado por pandemia.
La Generación Z, nativos digitales, ya ni siquiera creen en esa narrativa. Y con justa razón. Priorizan autenticidad, transparencia radical, que el trabajo no se meta con su identidad y el trabajo remoto no es negociable.
Pequeño dato incómodo pero clave: Hoy, en muchas ciudades, el salario promedio ha crecido muchísimo menos que el costo de vida (renta, salud, educación). Traducción: Antes podías “aguantar” un trabajo horrible porque te alcanzaba para construir algo. Ahora, muchas personas jóvenes ni siquiera se plantean comprar una casa. No porque no quieran, sino porque hacer cuentas realistas es tan deprimente que mejor cambian el objetivo: sobrevivir hoy con el menor desgaste emocional posible.
Y eso cambia TODO.
Entonces… ¿por qué la Gen Z “no aguanta nada”?
No es falta de compromiso. Es cálculo.
Cuando una perso Gen Z dice:
“No contesto después de las 6”
“Quiero trabajo remoto”
“No me siento cómoda con este ambiente”
No está siendo difícil, está siendo lógica. Porque si el salario no compensa el sacrificio, si no hay estabilidad real y si el burnout está a la orden del día: ¿por qué aceptar condiciones que generaciones anteriores normalizaron?
Y así, el Gen Alpha, que vienen atrás, crecerá sabiendo que el trabajo compite con la vida, no la define.
Cuatro generaciones, cuatro formas de entender el trabajo
Hoy, en una misma oficina conviven:
Gen X: compromiso = presencia + resistencia
Millennials: compromiso = resultados + propósito
Gen Z: compromiso = límites + coherencia personal
Gen Alpha (en camino): compromiso = experiencia + flexibilidad total
¿El problema? Las empresas siguen operando como si todas respondieran al mismo incentivo.
El modelo híbrido: ¿solución o parche?
Después de pandemia, las oficinas se rediseñaron: menos escritorios, más “espacios colaborativos”, más discurso de bienestar... Pero en la práctica, lo que vemos es otra cosa:
Personas trabajando más horas, pero desde casa
Comunicación sin límites (mensajes de whatsapp a todas horas)
Liderazgos que no saben gestionar sin control visual
Equipos con códigos completamente distintos de comunicación
Mientras una persona usa correo, otra responde por chat, y otra manda audios de 3 minutos y esto no es caos tecnológico. Es falta de acuerdos de cultura laboral claros.
Series como The Office o Severance capturan partes del problema:
El absurdo corporativo
La búsqueda de identidad en el trabajo
La crítica a sistemas laborales que ya no hacen sentido
Pero hay algo que casi no tocan: el dinero (o la falta de él) como eje del conflicto.
Porque pedir “ponte la camiseta” a cambio de una rebanada de pizza, no checa cuando el sueldo apenas alcanza para cubrir la renta. No es apatía: es una ecuación básica de realidad.
México ya lo está regulando (aunque muchas empresas no lo asuman)
Aquí entra un punto clave desde cultura organizacional, las normas oficiales:
La NOM-035 obliga a atender riesgos psicosociales (estrés, burnout).
La NOM-037 regula el teletrabajo (condiciones, costos, desconexión).
Es decir: lo que muchas empresas ven como “exigencias u ocurrencias generacionales”, en realidad es un marco legal.
Pero hay una brecha enorme entre lo que dice la norma y lo que pasa en la operación diaria.
El verdadero problema: diseño organizacional obsoleto
No es una guerra generacional, es un sistema que:
mide productividad con lógicas viejas
ignora el contexto económico actual
y espera lealtad sin ofrecer estabilidad real
Las generaciones más jóvenes no están “rechazando” o "arruinando" las formas de trabajo. Están evidenciando que este modelo ya no se sostiene.
Tres claves que sí funcionan, desde una mirada sociocultural (y práctica):
1. Dejar de romantizar el sacrificio. El burnout no es una medalla. Es un riesgo organizacional.
2. Traducir expectativas entre generaciones. No necesitas que todas las personas piensen igual, necesitas que entiendan desde dónde operan.
3. Diseñar reglas claras (no implícitas). Horarios, canales, tiempos de respuesta, uso del híbrido. Lo que no se nombra, se convierte en conflicto.
no es la oficina, es el acuerdo
La conversación no es solo: “¿Trabajo presencial o remoto?”
Es: ¿Qué tipo de relación laboral estamos construyendo con realidades económicas y generaciones tan distintas?
Porque al final, el objetivo no es que todas las generaciones trabajen igual.
Es que puedan trabajar juntas sin que eso implique: precarización, desgaste emocional o renuncias silenciosas.
¿Cómo estás viviendo este cruce generacional en tu trabajo?
Si tu organización sigue intentando resolver esto con “team buildings” forzosos que siguen ignorando el sentir y la diversidad o solamente colocando una mesa de ping pong tenemos que hablar.

Hola, soy Kaya González. Consultora Sociocultural.
Diseño estrategias donde las generaciones no choquen… sino colaboren con sentido (y dentro de la realidad económica actual) y nadie quiera renunciar en silencio. Si necesitas traducir estas tensiones en políticas reales (trabajo híbrido con sentido), hablemos.
BONUS: Aquí te dejo unas Series y películas para entender el caos (y la evolución)del trabajo en oficina.
Generación X / Boomers tardíos
La era del humo, el bar y el cinismo. Aquí el trabajo era identidad, rutina y resistencia. La lealtad no se cuestionaba.
Cheers: No es una oficina, pero es la oficina de los que huyen de su oficina. El famoso "tercer lugar". Un bar donde abogados, carteros, psicólogos... iban a desahogarse después de la jornada. Cheers mostraba que, para la Generación X, el trabajo no terminaba al salir: solo cambiaba de escenario.
Mad Men: Agencia de publicidad, alfombras rojas, whisky al mediodía, secretarias en tacones y jefes que fuman frente a los clientes. El choque fundacional entre el machismo corporativo de los 60 y el incipiente feminismo de la época. Aunque es de los 2000, la vieron millones de Gen X y millennials para entender de dónde venían sus propios jefes.
Millennials
La era del propósito… y el burnout silencioso. Aquí empieza la pregunta incómoda:“¿Para esto estudié?”
La Oficina (o cualquiera de las 13 versiones de The Office): Una empresa con jefes incompetentes y juntas interminables. El choque es entre la Gen X, el jefe que insiste en ser "el amigo cool" mientras humilla sin querer, y los millennials, atrapados en la burocracia y buscando propósito en un lugar que no lo tiene. La versión mexicana le añade el nepotismo: Porque aquí, nadie llega a cierto puesto si no lo hereda o lo compadrea.
Paquita Salas: Una agencia de representación artística vieja y desordenada, donde Paquita (Gen X tardía) aún representa artistas de los 90 que ya nadie contrata. Su sobrina y asistente millennials intentan meterla en redes sociales y marketing digital. Una lección de reinventarse o morir, sin perder la esencia.
Younger: Una editorial de 100 años llena de baby boomers donde una millennial de 40 se hace pasar por veinteañera. El choque perfecto entre la cultura boomer (jerarquía, antigüedad y vestimenta formal) y millennial (meritocracia, ropa casual y "autenticidad"). Muestra cómo una empresa vieja se ve obligada a cambiar o desaparecer pero ¿Tiene sentido seguir existiendo?
Generación Z
La era del límite y el cuestionamiento total. Aquí el trabajo deja de ser aspiracional y se vuelve algo que hay que negociar, cuestionar o incluso rechazar.
Severance: Una oficina de los 70 reciclada donde un chip separa tu memoria laboral de tu memoria personal. La pesadilla de la Gen Z: el trabajo no solo te explota, te roba la identidad. Es la crítica más radical al presentismo y la cultura del compromiso total.
Succession: Rascacielos de cristal y jets privados donde todos son infelices. La toxicidad en la cima: los hijos millennials quieren poder pero no saben qué hacer con él, mientras el padre boomer cree que el trabajo es sufrimiento y lealtad a toda costa. Aunque la generación Z no vivirá este formato de "trabajo" (porque no nacieron en familia multimillonaria), la serie sirve para entender cómo piensan los dueños del capital.
películas donde puedes ver el choque generacional:
The Intern (2015): Una startup de moda online con oficinas abiertas y jóvenes con hoodies, donde un pasante de 70 años (De Niro) descoloca a todos. El choque es entre la fundadora millennial obsesionada con el trabajo y el pasante boomer que le recuerda que la vida no es solo éxito.
The Devil Wears Prada (2006): Una revista de moda con oficinas elegantes, frías y de mármol, comandadas por una jefa terrorífica. Andrea, la millennial que quería ser periodista seria, termina atrapada en ese mundo. El choque es brutal: ella busca propósito; su jefa, poder y perfección con cero empatía.
Office Space (1999): Una empresa de software con cubículos grises, jefes pasivo-agresivos y una impresora que hay que golpear para que funcione, la taza de café que nunca se acaba y el software que nadie entiende. Todo millenial que la vio dijo "yo no voy a terminar así"... y terminaron exactamente así.
Si quieres entender por qué tu jefe de 55 años manda correos a las 10 pm y tu Community Manager de 22 responde con un emoji, puedes leer un manual de RRHH o ver Severance con tu tía y Paquita Salas con tu sobrina.









Buen artículo para reflexionar y vaya que nos dejas pensando... Quiero compratir contigo que después de esta reflexión me dí cuenta que justo a mis 50 años el círculo se une y me conjugo con la generación Alpha pues con toda la experiencia adquirida laboralmente (y después de haber conocido jefes Boomers, X, Millennials y Z), ahora busco un emplo con flexibilidad total!, lo que me ha llevado a iniciar como Consultora.
Vaya que es muy grato evolucioar y anteponer el bienestar a los intereses de otras personas.
¡Muchos saludos cordiales!